URRISTE, Juan Alfredo - CLASE 1
Quien es yo: Juan Alfredo Urriste
¿Yo puede ser alguien? ¿Soy yo el yo del que hablamos? Es bastante obvio que no, pero entonces, ¿quién es esta persona que no soy yo pero que se denomina como YO? ¿Será que habla de mi conciencia? No lo parece, porque si no, no sería tan ambiguo. ¿Será que está hablando del subconsciente? No creo que sea una pregunta formal sobre el yo y el superyó. Creo que me habla de algo mucho más sensorial, de algo muy escurridizo pero que allí está; por eso creo que quizá este YO es un ser imaginario, una presencia escondida dentro del cuerpo, aquella voz de la mente que a veces tomamos como nuestra pero que pertenece al entorno, que es creada por nuestras vivencias, nuestras experiencias y todo aquello que transforma al ser humano. El yo es una noción intrínseca de cada uno; no se nace con él, sino que se construye, es parte del reconocimiento propio. También podría argumentar que el yo es la experiencia misma de la vida, es el medio por el que, quien yo pienso que soy, experimenta los estímulos del mundo e interactúa con estos. Si mi mente fuese la autopista Lugones y los autos los pensamientos que van y vienen por ella, el yo es el peatón que mira todo desde el cruce peatonal encima de esta; no es parte de los autos y no se encuentra dentro de la autopista, sino que observa de forma omnisciente y subconsciente aquello que nos conforma.
Esto no significa que Yo sea mi conciencia, sino una corporeidad ininteligible de quien solo conocemos por nuestra mera existencia, ya que no es, en parte, de nuestro plano terrenal, sino que es vagamente notada por nuestra percepción. Esto es una recapitulación propia del experimentar quién es YO, no quién soy, pero quién es YO; y me ha hecho darme cuenta de que solo se accede al YO si uno es humano. Esto no significa que los animales no sepan quién es YO, quizá lo perciben instintivamente, pero no lo reconocen, creen que es una parte de ellos. Los humanos, mucha parte de nuestras vidas la pasamos pensando lo mismo, pero en algún punto sabemos que existe alguien dentro nuestro, sabemos que existe una entidad indivisible de quienes creemos que somos, que de alguna forma influye en nuestro ser.
No puedo decir que YO exista por fuera del ser humano; lamentablemente, no podríamos decir que es una persona o un ser, diría que es una energía que se encuentra dentro de todos, está en mí y en el otro también, lo que lo convierte en una experiencia universal, aunque al mismo tiempo es única y sin igual. ¿Cómo será habitar otro cuerpo, otra conciencia? ¿Quién es ese Yo que existe en el otro? ¿Será que si yo paso a otro cuerpo, ese YO se percibe de otra forma? ¿O siempre es igual, en el fondo, casi imperceptible y sin hacer ruido? Creo que los demás también son filtrados por YO; todo aquel que veo, que interactúo y que conozco, es representado ante mí como real, ¿pero por qué? ¿No podrían ser todos partes de mi imaginación? Mi YO siente al YO ajeno, son partes de la misma energía y resuenan conjuntamente al verse; es por esto que cuando vemos personas muy parecidas a lo humano, pero que no llegan a serlo, sentimos miedo: el YO no nota la misma chispa en el otro y muy profundamente nos advierte del terror. Es también por esto que creo que el YO atraviesa más planos que los conocidos.
Pensémoslo de la siguiente forma: el camarón mantis posee dieciséis tipos de fotorreceptores, con percepción de luz ultravioleta y polarizada, mientras que los humanos solo tenemos tres fotorreceptores. Si los humanos percibimos, con nuestras capacidades, esta realidad, ¿qué conocerán aquellos que perciben de otra forma? ¿Cómo es la realidad del camarón mantis? ¿Nos percibe? ¿O somos solamente energía? Es por esto que el YO media la realidad y escapa a nuestra comprensión, porque existe en nosotros, pero accede a otros planos imperceptibles y desconocidos.
El YO, de alguna forma, sin que lo sospechemos, incide constantemente en nuestras vidas para guiarnos hacia donde el universo lo crea más provechoso; esta guía no viene con grilletes y no es inexorable, sino una experiencia maleable y conducible. Pocos han sido los conscientes del arquitecto de nuestro universo, de los planetas, de la inmensa galaxia y de nuestra provechosa vida. Elijo tomar al YO como un obsequio que nos han de dejar para estar más conectados con nuestro propio universo, y que se sigue transformando con nosotros mismos.
Para concluir, y responder quién es YO, puedo decir que es la energía mediadora entre nuestra vida, como pulso latente, y la realidad que experimentamos a través de nuestras vidas.
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