Keismajer Martina, CLASE 2
Reflexión individual
El armado de grupos fue un poco largo y
complejo pero entiendo que la idea era que sea lo mas aleatorio posible, para lograr
estar con gente que realmente no conociéramos, y asi fue, de casualidad me toco
con un amigo pero el resto del grupo era gente totalmente desconocida y de otra
carrera que no habia visto nunca. Me gusta la idea de compartir con gente de
una carrera distinta y cambiar un poco el aire de siempre los mismos
estudiantes de Diseño de Imagen y Sonido, y de paso conocer un poco como
trabajan y piensan los de Diseño gráfico.
Una vez planteada y explicada la consigna,
empezamos a decir palabras de lo que para nosotros significaba la ciudad del
futuro. Si bien la consigna era que hablemos directamente con el que escribía
las palabras y que no debatiéramos ni pensáramos en conjunto con los demás compañeros
de grupo, era inevitable que la palabra anterior a la tuya no condicione un
poco lo que ibas a decir, siempre se terminaba convirtiendo en un disparador
para tu próxima palabra, aunque fuera una idea que coincidía o iba de la mano
con esa palabra o una idea que le llevara totalmente la contra.
En un principio, cuando escuche que nos habia
tocado la idea de ciudad del futuro, y mi cabeza empezó a construir lo
que esa idea significaba para mí, intente llevarle la contra a mi primer
pensamiento. Vivimos en un momento presente desesperanzador, siempre que
pensamos en el futuro lo vemos como algo negativo, casi apocalíptico. Los
pensadores y el paradigma actual, construye constantemente esa idea de que “vamos
por mal camino”, que cada vez estamos más desconectados entre sí, que cada vez
somos menos humanos, que la tierra esta muriendo y que nosotros somos los
culpables, como si ya no hubiera vuelta atrás y el futuro que nos espera
siempre es peor. Y no digo no sea
verdad, porque con las cosas que vemos diariamente, pareciera que vamos por ese
camino. Pero yo creo que lo importante esta en la idea de que “no hay vuelta atrás”
o no hay nada que podamos hacer para cambiar ese futuro tan desesperanzador.
Últimamente me llama bastante la atencion eso,
el clima tan pesimista y negativo, como algo que se retroalimenta constantemente
como si estuviésemos viviendo la peor época de la humanidad, pero no tan malo
como lo que se viene. Es una idea que odio, y no porque yo sea floricienta y le
veo color y esperanza a todo, sino porque son ideas que nos hacen dejar de
esforzarnos por que las cosas sean mejores o por lo menos que pueden llegar a
ser mejores. Una ideología que nos hacen
pensar que inevitablemente el mundo va a
terminar mal y por ende no hay nada que podamos hacer, por lo que nos rendimos,
si total nada de lo que hagamos individualmente va a cambiar ese futuro
colectivo tan des prometedor. Una mentalidad que nos enseña a dejar de luchar o
de intentar cambiar el mundo como si ya estuviera escrito el final.
Y por eso, cuando empecé a tirar mis palabras, no
pense en la ciudad futuro que nos quieren hacer pensar que va a haber,
sino en la que yo quiero que haya. Una ciudad limpia, igualitaria, pacifica,
armoniosa. Pensar por lo menos por un momento, casi como jugando a imaginar un
mundo perfecto, en que eso podia ser posible que el futuro que nos espera no es
terrible como la sociedad de hoy cree. Y no siempre se pensó asi, no siempre se
pensó que el futuro iba a ser un horror, por momentos de la historia ni siquiera
existía la noción de futuro, se vivía entonces en un presente eterno. Y cuando
se empezó a concebir la idea de un futuro, por una época era tecnológico y
hasta mágico. Pero hoy en día es sucio, veloz, ansioso, desconectado,
descontrolado, desolador.
Pero apenas empecé con mis palabras un poco mas
“positivas”, las palabras de mis compañeros seguían ese pensamiento tan desesperanzador. Yo decia limpio, alguien decia sucio, yo
decia iluminado alguien decia oscuro. Y ahí entendi que iba completamente en
contramano de lo que decían los demás chicos. Por ende como iba a ser un
trabajo grupal y no podíamos entonces debatir, empecé a tirar palabras un poco más
neutrales, que podían ser positivas como negativas, pero que unían un poco los
dos mundos, como automático o estimulante. Y asi intentar llegar un poco a un
lugar común.
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